By Tania Navarro
OK espanol
23 de Enero 2013

En teoría, Alexandra y su esposo, José González, estaban preparados para recibir a un trío de hermanos, a los que recibirían en su hogar de forma temporal.

Los pequeños, de entre 3 meses y 5 años de edad, habían sido retirados de sus padres por un caso de negligencia, que se descubrió cuando el menor de ellos tuvo que ser llevado al hospital con una severa lesión en la cabeza.

“Emocionalmente no estás preparado para ver algo así. A los dos más grandes me los entregaron, pero el menor tuvo que quedarse por varias semanas más en el hospital. Cuando fui a conocerlo me dio miedo, pensaba que no iba a poder, que no iba a ser capaz de darle el cuidado que el necesitaba, me daba miedo levantarlo, lastimarlo”, relató Alexandra.

El pequeño Luis (el nombre ha sido cambiado para proteger la identidad del menor), de solo unos meses de nacido, tenía el cráneo destruido, un lado de su cuerpo estaba completamente paralizado y varios huesos, incluida una costilla, estaban fracturados.

PADRES FOSTER

Alexandra y José, siempre soñaron con tener cuatro hijos.

“Nuestras hijas nacieron por cesárea y cuando nació la tercera, entendimos que sería peligroso intentar tener una cuarta”, explicó José.

Por ello, el matrimonio, consideró dar albergue temporal a otros niños y sumar así a nuevos miembros en su familia.

En aquel entonces, las pequeñas Ailyn, Evelyn y Nicole, entendieron que tendrían tres hermanos que pasarían un año en su hogar y dedujeron que el más pequeño, tendría que recibir un trato especial.

De esa forma, la familia González, brindó cuidado y cariño, para los tres hermanos, mientras que la situación de su custodia era definida por las autoridades.

Finalmente, los dos hermanos mayores fueron enviados a México para ser reencontrados con su padre biológico y el menor se quedó solo, pues sus padres perdieron definitivamente su custodia.

“Hablamos con nuestras hijas y ellas también estuvieron de acuerdo, fue así que decidimos adoptar a Luis legalmente”, detallaron.

“El aquí se sintió protegido, aquí aprendió a gatear, a caminar, a decir mamá y papá, para nosotros era correcto que se quedara aquí y entendimos que el Señor preparó así las cosas para que nuestra familia se completara”, aseguró Alexandra.

Actualmente, los González se preparan para continuar recibiendo otros hijos temporales y de esa forma, enseñar a su familia que el amor puede compartirse más allá de los lazos de sangre.

MAS FAMILIAS

En la región, la Utah Foster Care Foundation, se encarga de encontrar, educar y apoyar a familias foster que puedan brindar cuidado temporal a los niños que son separados de sus padres biológicos, por la Division of Child and Family Services (DCFS).

“En la mayoría de los casos, las separaciones se dan como consecuencia de una adicción en los padres; no es que ellos no quieran a sus hijos, es un momento que están atravesando, el que no les permite cuidarlos y hacerse cargo de ellos. Entonces, el gobierno del Estado les da una oportunidad, para que puedan recuperarse, pero es difícil, pues puede ser más fuerte una adicción”, refirió Christina LeCluyse, reclutadora de familias para la fundación Utah Foster Care.

LeCluyse, indicó que en Utah hay aproximadamente 2,700 niños en cuidado temporal cada año, de los cuales un 26% es de origen latino.

Es importante, encontrar familias de un mismo perfil étnico para evitar desestabilizar aun más a los menores, que requieren adopción temporal.

El próximo mes de febrero, la Utah Foster Care Foundation, comenzará clases en español para familias interesadas en convertirse en padres temporales.

Las personas o parejas interesadas, deben ponerse en contacto con la fundación de manera inmediata, para una consulta inicial.

Existen ciertos requisitos de elegibilidad para poder ser padres foster, pero no es necesario estar casado para hacerlo.

Si le interesa llame al 801 994 5205, para más información.